Va Rajoy y dice: "Mañana tengo el coñazo del desfile..., en fin, un plan apasionante" a micrófono que él cría cerrado, pero que estaba abierto.
¡Cojonudo! Un candidato a presidente de gobierno, cuando lo era, se sienta cuando pasa la bandera americana (¡lo que le ha costado eso a España!) y el otro candidato va y dice que el desfile que conmemora el día de la fiesta nacional y homenajea a las Fuerzas Armadas es un coñazo. Por mí, que siga siendo candidato toda su vida o, mejor, ¡que se vaya a su casa, coño, que no merece ser político (o no nos lo merecemos como político)! ¡Qué poca vergüenza!
Vaya patulea (en su acepción segunda del DRAE: 2. f. coloq. Gente desbandada y maleante.) de politicuchos impresentables que tenemos en este país. Los que gobiernan (¡qué colección!) y los que se oponen (¡vaya panda!)...
Luego, Rajoy ha intentado explicar lo inexplicable, diciendo: "Al parecer, una expresión coloquial propia de una conversación de ámbito privado ha transcendido de ese ámbito privado al público..."... "Para despejar cualquier duda o mala interpretación, reitero mi postura ya conocida de máximo respeto, afecto y apoyo a nuestras Fuerzas Armadas, así como a la celebración de la Fiesta Nacional" (más o menos), "que son ambas un coñazo", le faltó repetir. ¡Qué hipocresía, joder! ¡Que se vaya a su oficio de registrador, desde donde sí puede opinar que el desfile es un coñazo!
¿Nos merecemos esto?
sábado, 11 de octubre de 2008
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