(Hoy he añadido una novedad a este blog: se puede escuchar, además de leer. No funciona siempre pero, cuando lo hace, está bien. La máquina no lo hace mal)
El señorito Gallardón, alcalde de Madrid, ha dictado un bando (u ordenanza o algo así, según escuché hoy en una emisora de radio) que prohíbe los hombres-anuncio, por ser trabajo vejatorio, dice, y repartir propaganda en papel por las calles, porque las ensucian, dice.
Vamos a ver, señorito Gallardón: si quiere hacer las cosas bien, aumente la plantilla de barrenderos o ponga una multa a quien tire un papel al suelo. Y deje a los hombres-anuncio, que no molestan a nadie. O dé trabajo en el ayuntamiento a quienes ha dejado en el paro: hombres-anuncio y repartidores de propaganda (además de perjudicar a diseñadores e imprentas).
Creo que ambos trabajos son dignos, aunque seguro que muy mal pagados, pero algo ganarán los que los hacen. Y no creo que lo hagan por capricho, sino por necesidad, ¿no? ¿O prefiere que roben?
Y si es problema de que se le escapan de sus impuestos para pagar sus obras faraónicas, pues decrete que paguen lo que les corresponda legalmente.
¿O es que quiere "limpiar" Madrid para conseguir su sueño dorado de unas Olimpiadas? Pues caro nos va a salir...
Me parece que, a todas luces, se equivoca, señorito Alacalde.
jueves, 9 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario