El país en bancarrota, parados a millones, la industria por los suelos, el consumo bajo mínimos... y el gobierno haciendo campaña -eso se le da muy bien- y pactando aparentemente entre ministro y juez cómo acabar con la oposición durante una opípara cena y con una cruel cacería de fondo. Mira, mira, ese se parece a Rajoy, ¡pum!... y ese otro a Camps ¡pum! y aquella cierva se da un aire a la Espe ¡pum!
Y la oposición va y cae en la trampa. Y en lugar de preguntar al gobierno qué pasa con la crisis ¿qué crisis?, ataca los muflones muertos y las cacerías de lujo del ministro rojo. Yo lo entiendo. A un ministro que se declara rojo y vive como un rico, hay que cesarlo por pura coherencia. Pero Rodríguez, claro, no será quien lo haga. Le ayuda a destrozar a la oposición, que parece su único objetivo, si exceptuamos eso de la alianza de civilizaciones.
La oposición tiene mucho a lo que oponerse y denunciar a este gobierno que nos desgobierna. Pero también entiendo que no lo haga. Andan entretenidos cazando brujas de la corrupción entre los suyos. Vamos a ver: si hay corrupción, que la busquen, la encuentren, la denuncien y limpien su casa. Y si no la hay, que no teman, que la justicia, ni siquiera el estrellla de Garzón, la va a encontrar.
Y, mientras, que se opongan, que denuncien la situación del país. Que ejerzan de leal oposición, con altas miras, pero que no le den un minuto de respiro a este gobierno de incompetentes. Claro que, para eso, se ha de ser competente... ¿y lo es? Tengo serias dudas de que el actual PP lo sea.
En definitiva, uno de caza, otro regalando bombillas made in China, después de pedirnos que compremos productos patrios, el vicepresidente, cansado y sin ideas, desaparecido, y de los demás... ¿quiénes son? ¡Ah, sí! Queda la de igual da, que sigue empeñada en decir lo de compañeros y compañeras.
Y, mientras, la oposición a la graña entre ellos por el tema de los espías, aunque esto ya no es tema actual gracias a la cacería del rojo y su supuesto pacto con el juez estrella.
Y, mientras, los sindicatos callados por bien pagados. ¡Cojonudo!
Bien. ¿Tenemos los políticos que nos merecemos?
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