Aquí desahogaré mis pensamientos sobre la política (más bien sobre politicucha, que es lo hacen nuestros políticos) y hablaré, a veces, de otras cosas. No pretendo ofender pero, si lo hago, apechugaré con las consecuencias. No creo que diga mucho más de lo que se escribe en periódicos o blogs, se habla en tertulias o se comenta en TV.

sábado, 23 de agosto de 2008

País

Escribí estas notas en enero de 2006. Per son perfectamente aplicables a la actualidad, y aún habría que añadir muchas otras (otro día lo haré).

País

Cuando en un país un enano con bigote negocia con una banda de asesinos que no maten a nadie en la Comunidad de cuyo gobierno participa, pero en el resto de la Nación no importa; cuando un juez, o muchos, conceden permisos carcelarios a asesinos que durante el fin de semana vuelven a matar; cuando un gobierno autonómico subvenciona viajes a familias de terroristas para que los visiten en las cárceles –¡pobrecitos presos!–; cuando muchos políticos viven con escolta y muchos empresarios pagan a una banda porque, si no, los matan o vuelan sus negocios; cuando un joven sin carné de conducir mata a un peatón y sale libre de culpa y un caballero frena para no atropellar a una niña y lo cosen a balazos; cuando se pretende cambiar la Constitución por la puerta falsa y se cede un estatuto por el peso de los votos; cuando una caja de ahorros condona 6 millones de euros a un partido político que gobierna y a otro no sé cuántos y un imbécil publica que todos los militares son unos hijos de puta; cuando un político equipara a la banda terrorista con el Ejército; cuando a los chavales se les concede derecho de huelga… ¡en el colegio! y se permite que cada Comunidad enseñe la historia que le conviene; cuando un partido independentista se remonta a tiempos de los suevos para justificar que su región es una nación; cuando se persigue a los que no hablan un determinado idioma y se abre una oficina para denuncias anónimas y cuando se crea un comité para decidir si la prensa es o no veraz y condenarla; cuando los fumadores somos perseguidos como proscritos, pero se deja a las tabaqueras seguir añadiendo aditivos adictivos al tabaco –¡qué hipocresía!–; cuando el fiscal general del Estado mira para otro lado cada vez que interesa al gobierno; cuando un ministro saca una ordenanza para irse a su casa a las seis; cuando una OPA hostil pretende cargarse la competencia en energía y el gobierno, chantajeado por independentistas, la defiende y la apoya; cuando se abren las fronteras para que entre toda la escoria del mundo, aunque entra gente buena; cuando, en fin, el presidente de gobierno declara que la banda asesina se puede reunir porque su derecho individual está por encima de toda ley… algo malo pasa, éste no es el país que quiero.

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