Aunque podría pluralizar, esta vez me referiré sólo a uno: al juez que le ha dado cuatro días de vacaciones al abogaducho ladrón y otras cosas Rodríguez Menéndez, en contra del criterio de la junta de tratamiento de la cárcel.
Y el tal abogaducho va y se fuga. Claro. De cajón. Como si no tuviera precedente.
El CGPJ dice ahora que va a investigar. Bien, pero algo tarde. Lo que tendría que hacer es ocupar la celda vacante con el juez que le dió vacaciones a ese chorizo. Veríamos cómo se acabaron los permisos carcelarios sin ton ni son. Pero no caerá esa breva. La justicia no funcionará hasta que los jueces que se equivocan de forma tan escandalosa no terminen con sus huesos en la cárcel.
Seguimos teniendo justicia, que no Justicia, que la J mayúscula no se la merece.
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