Aznar (dice) no es el padre del hijo que espera la ministra francesa Rachida Dati. Yo tampoco (por si acaso).
Garzón va de divo, como siempre, aunque desde lo de Pinochet estaba algo frustrado el hombre-no pudo instruir lo del 11-M, lástima, con lo que le hubiera gustado-. No importa dejar al lado casos importantes que ya tiene entre manos, pero que no le dan notoriedad ni portada de periódicos. Hace 10 años, más o menos, negó a una asociación de víctimas la investigación sobre Paracuellos, supongo que porque entonces ya tenía la notoriedad buscada con lo de los GAL, etc. Pero ahora, estaba oscuro el juez... no se hablaba de él. Y tenía que saltar de nuevo a la palestra. Ahí está, resucitando muertos (que me parece bien, que las familias necesitan cerrar esas heridas, por supuesto, pero sin exclusiones; y sin que sirva de maniobra de distracción de la innombrable crisis).
Otra más de pederastia: un pederasta sale de la cárcel, habiendo cumplido la condena íntegra, y tarda tres días en reincidir y desgraciar a una pobre pequeña. ¡Manda cojones -que se los corten, joder!-. Esta vez es posible que los jueces no tengan la culpa, pero algo falla: si es necesario, que cambien las leyes, pero que lo hagan. Y que lo pidan los jueces que luego las utilizan. ¿Para qué, si no, está el CGPJ?
Y parece que al juez que no ejecutó la sentencia a un pederasta que mató a una cría, cuando tenía que haber estado en la cárcel, le van a caer unos eurillos de multa... ¡joder con el corporativismo!
De nuevo, justicia, con j minúscula, que la J mayúscula no se la merece...