Parece un chiste que tengamos una ministra de cuota así.
El gobierno hace el ridículo en el extranjero (véase la conferencia de Rodríguez en Nueva York, al que acudieron sólo empresarios de segunda fila, porque a los de primera les daba vergüenza ir -muy a pesar del periódico El País, que publicaba las empresas, todas grandes, pero no los personajes segundones que acudieron) y en nuestro país, en el Congreso de los Simios, la ministra muestra su absoluta incompetencia, su absoluta ignorancia -que reconoce, para más cachondeo- y su incomprensible capacidad de expresión. Vean el vídeo y no se pierdan la cara que ponen los de la oposición, que es, más o menos, la que se nos queda a todos.
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