Bueno, pues hoy leo y veo estupefacto (y atónito, maravillado, paralizado, pasmado) que nuestro querido, admirado, deseado y eficiente ministro de justicia emplea su tiempo libre -que debería ser poco, con el lío que tiene- nada más y nada menos que ¡en caza mayor! Debe ser que lo de "ser rojo" -él así lo manifiesta- lo tiene acomplejado y por eso se gasta un cuarto de kilo (en euros) en arreglar "su" ático y se va de cacería de altos vuelos o grandes venados. ¿Se los pondrían como se los ponían a Franco? Los venados, digo.
Incluyo la foto publicada hoy en "Periodista Digital". No tiene desperdicio.

A mí la caza no me gusta -y me parece una salvajada- pero la aventura no tiene que estar mal, ¿no? Le diré a la ministra de "igual da que da lo mismo" que yo quiero ser igual a Bermejo, pero no en su nombre, no, que, según el DUE del María Moliner, procede del latín «vermicúlus», gusanillo, nombre aplicado al quermes o cochinilla, que se empleaba para fabricar la grana. Y yo no quiero que me llamen gusanillo.
Poco más que decir. Los hechos hablan por sí solos. ¿O habría que contar lo que decían de algunos de la "derecha recalcitrante" cuando se iban de caza?
¡País! (por cierto, no he leído hoy este periódico. Voy a hacerlo ahora. ¿Dirá algo sobre tan esplendorosa noticia?).
La justicia hecha jirones... (con un jez presidente de algo en Barcelona haciendo chistes sobre el asesinato de la pareja, por ejemplo) y el ministro de caza mayor. ¡Cojonudo!
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